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lunes, 25 de junio de 2012

Viaje por una ITV, Fase final: Estarreja

A los 20 km de abandonar la ciudad de León nos dimos cuenta que nos habíamos dejado los souvenirs en casa de Elena y no podíamos volver a Portugal sin ellos y es que se trataba de un queso curado, un choricín picante y cecina de León.

De nuevo en la carretera con destino Portugal pero con la última parada en Estarreja.                                                             Cuando visitamos Serra da Estrela participamos en una encuesta sobre el hotel en el que nos hospedamos. Por participar sorteban estancias en alguno de los hoteles que la cadena tiene por el país. Al cabo del tiempo nos llegó una carta a casa diciéndonos que nos había tocado el 4º premio y se correspondía a 3 noches de hotel con media pensión y Spa. ¡Qué suerte y qué alegría!

Fueron tres días de relax cerquita de Aveiro, otra de las zonas que recomendamos porque nos encanta. De camino a la playa de Aveiro nos encontramos con bastantes puestos de venta de fresas, todos muy genuinos pero el que más nos llamó la atención fue el que tenía esta camioneta (abajo). Otra de las cosas que más nos impresionó fue ver la cantidad de cigüeñas y nidos que hay en los arcos de señalización y alrededor de la autopista.

  

Es muy bonito ver a las cigüeñas con sus crías, pero también es peligroso para los animalitos y los conductores que ellas construyan allí sus nidos.
Del hotel podemos decir que estaba bien, normalito para tener cuatro estrellas. Pero a caballo regalado....no nos quejamos para nada. Las vistas eran a los campos, con sus obejitas, vacas y demás. Una pasada para nosotros que nos gusta el campo. De las instalaciones lo usamos casi todo, sólo nos faltó jugar a tenis y al mini-golf. 

Por otra parte, justo ese fin de semana empezaron las fiestas de San Antonio así que fuimos a ver lo que se cocía y  había lo típico, casetas de comida, bebida, verbena para jóvenes y actividades diversas durante el día. 

Se pasaron volando los días, pero en el fondo teníamos ganas de volver a nuestra casita de Peniche.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los colores de Aveiro

De esta visita ya hace tiempo, fue después de conocer Serra da Estrela. Aprovechando las vacaciones y que la autopista nos llevaba en linea recta hacia el mar, no dudamos en acercarnos a la pequeña ciudad de Aveiro. Habíamos oido que la llamaban la Venecia portuguesa, ya que por ella atraviesan varios canales.

Amanecimos con un día estupendo, soleado y buena temperatura para conocer la ciudad. Una vez en el centro y mapa en mano caminamos siguiendo un canal. Al final de éste nos encontramos con el edificio de la izquierda, una antigua fábrica reconvertida en Ayuntamiento y Servicios sociales. Si no llega a ser por el mapa no hubiésemos advertido que semejante edificio correspondiera al Ayto.. A través de una ventana pudimos ver gente sentada esperando, pero una de las puertas entreabiertas dejaba ver un hall recubierto de madera, de modo que entramos a curiosear. Había una barca antigua restaurada, también de madera y con detalles dorados. Sólo había eso interesante.  

Hotel Meliá

 A los márgenes del canal, los edificios de apartamentos eran modernos, con grandes terrazas y buena estética. Algunos edificios, como el Hotel Meliá, están construidos sobre el agua del canal.


Durante nuestro paseo vimos esculturas por toda la ciudad cuyo punto en común eran dos pies grandes y redondeados.



El paseo resutó muy agradable, nos metimos en todos los recobecos que nos ofrecía la ciudad, la catedral, el cementerio, el mercado municipal y el de pescado, el centro comercial, ... Mientras paseábamos nos percatamos de la infinidad de bares y carteles de fiestas temáticas, conciertos, etc. por lo que dedujimos que era un sitio perfecto para ir de "veraneo". No obstante, visitarlo en invierno también tiene su encanto por la tranquilidad que se respira. Es un sitio que nos encantó y esperamos repetir.




  

Cuando ya nos recorrimos todo el centro, fuimos a investigar por las salinas, el puerto y la Ría de Aveiro. Finalmente llegamos a Barra, donde comimos a los pies de este Faro y conocimos al famoso António "el portugués" que trabajó en Benicásim.



Lo realmente turístico de Aveiro es la Ria, sus playas, los restaurantes de pescado y marisco y las casitas a rayas de colores. Paralelo a la playa se extienden urbanizaciones con casas de esas características u otros estilos totalemente diferentes. Es un paseo la mar de animado sólo por la variedad y colores de las casas.